Sigamos hablando de Nintendo

Sé que nadie lee mi blog, lo tengo asumido. Que sí, lo sé: mis ínfulas de intelectual prepotente hacen que leerme sea insufrible, lo sé, así que no culparé a nadie de no haber leído el artículo dedicado a la anterior Nintendo Direct, que ya fue una total y absoluta decepción. Precisamente porque sé que nadie lee esto me resulta estúpido estar escribiéndolo, porque no va a servir de nada. Servirá para volverme más consciente de mi decepción, para volver sobre los mismo temas una y otra vez y para darme cuenta de que mi New 3DS XL sigue cogiendo polvo en la estantería.

 

Así es que no debería estar escribiendo esto. No debería estar escribiendo algo nuevo en mi blog sin antes hacer un pequeño esquema del artículo, porque me conozco. Debería estar escribiendo tuits por el anuncio de Super Mario Galaxy 1 y 2 remasterizados para 3DS de cara al lanzamiento de la tercera entrega en NX el año que viene. Pero aquí estoy. Aunque mejor aquí que en Twitter, donde la cronología está abarrotada de gente diciendo que «hemos ganado el Direct», que 3DS «ha revivido», que el Amiibo Direct ha estado bien, que las cebollas... Ey, quizá esos dos últimos hasta tengan razón.

 

Nintendo ha dado con una mina de oro, la de los fanboys acérrimos que se dejan desplumar sin ni siquiera hacerse preguntas. Quizá es que empiezo a verlo en perspectiva, porque empiezo a darme cuenta de que no voy a ser capaz de aguantar más de quince minutos jugando a cualquiera de los títulos que se han presentado. Unos porque no son de mi agrado (lo siento por Dragon Quest y Pokémon, ahí la culpa es mía), pero otros... porque no tienen razón de ser. Quitando los amiibo, que, como dije la última vez, son figuritas de plástico barato en las que se ha desvirtuado por completo su función, la Nintedo Direct de este 1 de septiembre se resume en la palabra adaptación, porque de eso ha ido precisamente: de adaptar bien títulos concretos, bien propiedades intelectuales.

 

Ya lo habíamos visto con Hyrule Warriors: Legends, pero es que ahora vuelven a la carga: Mario Maker y Yoshi's Wolly World llegan «demasterizados» o capados. Mario Maker for Nintendo 3DS capado directamente, y Poochy & Yoshi's Woolly World sin su principal atractivo: una pantalla en alta definición en la que disfrutar de su estilo artístico preciosista. Es en parte toda una declaración de intenciones: ya que en Wii U no vamos a amortizar o a seguir sacando beneficios de esos desarrollos, portémoslos a una versión inferior y a ver cuántos pican. Sí, yo lo hubiera hecho con Super Mario Galaxy, o incluso con un Mario Maker en plenas facultades... ¿Pero esto? No, gracias.

 

Después está Pikmin. Aquí ni siquiera ha hecho falta adaptar Pikmin 3 —notabilísimo título de estrategia en tiempo real—, porque se han sacado de la manga una nueva versión de dos dimensiones, a la que, por suerte, no se atreven a bautizar como Pikmin 4. Resulta que uno de los atractivos de las aventuras del capitán Olimar es precisamente el de poder explorar, el de sentirnos pequeños ante los peligros que para nosotros como humanos son ridículos. Pikmin se vuelve especial cada vez que vemos frondosos bosques en un matojo de hierba y cada vez que una pisada en el barro se convierte en un obstáculo insalvable. Ahora, en 2D, incluso si se opta por una estructura al estilo metroidvania, la navegación por su mundo otrora detallista pasará a ser algo más o menos lineal, más centrado en la acción que en la estrategia y exploración contrarreloj que caracteriza a la saga.

 

Quiero pensar que en las oficinas de Nintendo son conscientes de todo esto, claro que mientras sus accionistas se frotan las manos al ver cómo sus acérrimos nintenderos van ciegamente a la tienda a comprar sus refritos y los desarrollos más punteros están doblemente amortizados, de qué quejarse. Más todavía cuando los amiibo venden sin parar. Aonuma, mientras tanto, ultima los detalles de la gran revolución que apadrinará NX, mientras sus compañeros de otros equipos de desarrollo en Nintendo ven cómo su talento es tirado por el retrete al pedirles que desarrollen la enésima antología de minijuegos protagonizados por Mario y compañía.

 

Sí, la verdad es que solo se salva Zelda. Aunque no pienso picar con Skyward Sword en la eShop, porque ya lo tengo en formato físico para Wii y, por tanto, para Wii U, que resulta que es es retrocompatible y todo, por si se nos había olvidado. Y bueno, sé que estoy pasando por alto los independientes, y la actualización de Animal Crossing: New Leaf, y la Plaza Mii de StreetPass, y los amiibos, y Rhythm Paradise Megamix... Pero lo siento, no logran suscitar en mí ni un ápice de interés.

 

Ahora que creo haberme desahogado, voy a desempolvar el disco de Skyward Sword, a ver si los meses hasta Breath of the Wild se hacen más llevaderos.

 

Confío en ti, Aonuma.

 

Quiero creer.